viernes, 30 de enero de 2015

¿Qué es el Coaching Ontológico?

El Coaching Ontológico es una disciplina que nos permite comprender e interpretar de una manera distinta a los seres humanos, como así también sus formas de relacionarse, actuar y alcanzar los objetivos.

Uno de sus postulados más importantes hace énfasis en que el lenguaje no solo describe la realidad, sino que además, tiene el poder de crearla.

Se presenta como una conversación entre un Coach, (entrenador), y su Coachee, (entrenado), y se maneja bajo paradigmas muy diferentes a todo lo conocido.

El Coach no le dice a su Coachee lo que tiene que hacer, tampoco lo presiona ni aconseja, sino que explora, hace preguntas y ofrece nuevas interpretaciones que respetuosamente desafían los modelos mentales que el Coachee expone; para que luego éste, pueda desarrollar una nueva mirada de las escenas que lo rodean y le permitan elaborar respuestas diferentes a los desafios planteados. Finalmente, el Coach acompaña en el desarrollo de un nuevo diseño, para facilitar el acceso a los resultados deseado.

     



Es importante destacar que en el Coaching se propone una nueva mirada, en donde el Coach, desarrolla con quien pide ayuda un entrenamiento. Por lo tanto, el Coachee no es un paciente, ya que la intencionalidad no es la curación sino generar procesos de cambio en éste último, que le permitan la toma de nuevas decisiones en la resolución de problemas y conflictos; o bien, lograr mejores performances en el desempeño de determinadas actividades o tareas.

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA
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martes, 27 de enero de 2015

¿Qué es la PNL?



       

En líneas generales podemos decir que la PNL, siglas de Programación Neurolingüística, es una disciplina de comunicación altamente efectiva. Se basa principalmente en la creencia de que todo comportamiento humano tiene una estructura, y ésta puede ser aprendida, cambiada, diseñada, instalada; con el fin de lograr alcanzar todos los objetivos que tiendan a la excelencia y el desarrollo integral del ser humano.

Básicamente la PNL  proporciona técnicas para mejorar el rendimiento de la comunicación intra e interpersonal, con éste fin incorpora tecnología que permite que las personas cambien. Se trata de un conjunto de enfoques e instrumentos que se combinan entre sí para ofrecer ideas y habilidades que permitan perfeccionar la conducta.

La PNL ayuda a las personas a identificar su “ESTADO ACTUAL", cómo piensan y sienten, qué hacen y qué resultados consiguen, y a considerar su “ESTADO DESEADO”, lo que les gustaría lograr en esos mismos aspectos. Posteriormente estas técnicas de programación neurolingüística, les permitirá desplazarse desde el “ESTADO ACTUAL” al “ESTADO DESEADO”.

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

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jueves, 22 de enero de 2015

¿Cómo afrontar lo inevitable?


Si somos observadores nos daremos cuenta que en el universo todo es cíclico. Todo se maneja bajo la ley del péndulo, con su sístole y su diástole. Existen los días y las noches, los veranos y los inviernos. 



El sol se asomará por el horizonte todas las mañanas y se volverá a esconder por la tarde. Aunque tu no lo puedas ver o las nubes te lo impidan.

Todo esto es inevitable.

Podemos observar también que algunos períodos son más largos que otros, pero todos se completarán. Esto también es inevitable.

No hay tormentas ni calmas que duren para siempre.

No podemos parar las lluvias y hacer que el calor reine en pleno invierno, por el simple hecho de que no nos gusta el frío.

La pregunta sería entonces, ¿que es lo que quiero o puedo hacer frente a lo inevitable?



Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico


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domingo, 7 de diciembre de 2014

La mariposa que jamás voló



Cuenta una vieja historia que un hombre encontró el capullo de una mariposa tirado en el camino.

Pensó que allí corría peligro y entonces lo llevó hasta su casa para proteger esa pequeña vida que estaba por nacer. Al día siguiente se dio cuenta de que el capullo tenía un orificio diminuto. Entonces se sentó a contemplarlo y pudo ver cómo había una pequeña mariposa luchando para salir de allí.

El esfuerzo del pequeño animal era titánico. Por más que lo intentaba, una y otra vez, no lograba salir del capullo. Llegó un momento en que la mariposa pareció haber desistido. Se quedó quieta. Era como si se hubiera rendido.

Entonces el hombre, preocupado por la suerte de la mariposa, tomó unas tijeras y rompió suavemente el capullo, a lado y lado. Quería facilitarle al animalito la salida. Y lo logró. La mariposa salió por fin. Sin embargo, al hacerlo, tenía el cuerpo bastante inflamado y las alas eran demasiado pequeñas, parecía como si estuvieran dobladas.

El hombre esperó un buen rato, suponiendo que se trataba de un estado temporal. Imaginó que pronto, la mariposa extendería sus alas y saldría volando. Pero eso no ocurrió. El animal permanecía arrastrándose en círculos y así murió.

El hombre ignoraba que la lucha de la mariposa para salir de su capullo era un paso indispensable para fortalecer sus alas. En ese proceso, los fluidos del cuerpo del animal pasaban a las alas y era así como se convertía en una mariposa lista para volar.

MORALEJA: Se puede decir que esta historia nos hace reflexionar sobre la solidaridad y hasta donde es bueno ayudar. Las preguntas serían:

  • ¿Siempre es bueno ayudar?
  • ¿Bajo cualquier circunstancia?...

En lo personal estoy convencido que no. Por ejemplo, ayudar sin que alguien lo haya pedido, o realizar esfuerzos gigantescos por otros, puede transformar la virtud en un gran error.

Si intervenimos excesivamente en el desarrollo de quienes nos rodean, sin que ellos hagan esfuerzo alguno por conseguir sus objetivos, podemos contribuir a que jamás extiendan sus alas, y en consecuencia, habremos forjado personas dependientes, pasivas y egoístas, que luego nos reclamarán “sus derechos adquiridos”, porque sienten que “les corresponde”, en consecuencia pensarán que son víctimas y se transformarán en nuestros victimarios. De hecho seremos ambos, ellos y nosotros, las dos cosas a la vez.

Colaborar con alguien no significa adoptarlo de por vida. La solidaridad bien entendida requiere de saber brindar una ayuda concreta y no de extender contratos de apoyo en forma indefinida.

Esto que estamos afirmando debe ser comprendido y aplicado no solo para con la sociedad toda, sino también, para con nuestros seres queridos. Especialmente con nuestros hijos.

No seamos cómplices de formar a personas con mentalidad de "victima", porque nos convertiremos en sus victimarios y victimas a la vez.

Hay una máxima oriental que solía decir mi padre: "Es mejor cumplir con nuestro deber, que con el deber del otro, por más bien que lo podamos hacer" 


Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

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martes, 2 de diciembre de 2014

Una empresa con valores




Un joven fue a solicitar un puesto importante en una empresa grande. Pasó la entrevista inicial e iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio su CV, y comprendió que era excelente, entonces le preguntó: 

- Recibió alguna beca en la escuela?
- No - respondió el joven -
- ¿Fue tu padre quien pagó tus estudios?
- Si.
- ¿Dónde trabaja tu padre?
- Mi padre hace trabajos de herrería.

El director pidió al joven que le mostrara sus manos.

El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.

- ¿Alguna vez has ayudado a tu padre en su trabajo?

- Nunca, mis padres siempre quisieron que estudiara y leyera más libros. Además, él puede hacer esas tareas mejor que yo.

El director dijo:  - Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu padre, y luego ven a verme mañana por la mañana.

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta, de manera que cuando regresó a su casa le pidió a su padre que le permitiera lavar sus manos. 

Su padre se sintió extraño, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo. El joven lavó las manos poco a poco. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su padre estaban arrugadas y tenían tantas cicatrices. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su piel se estremeció cuando él la tocó.

Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que trabajaban todos los días para poder pagar su estudio. Los moretones en las manos eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro. Después de limpiar las manos de su padre, el joven se puso en silencio a ordenar y limpiar el taller. Esa noche, padre e hijo hablaron durante un largo tiempo.

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director y este se dio cuenta que el joven estaba algo conmovido cuando le preguntó:

- ¿Puedes decirme?, ¿Qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?
El joven respondió: - Lavé las manos de mi padre y también terminé de asear y acomodar su taller. Ahora sé lo que es apreciar, reconocer... (silencio),  luego se quebró y no pudo continuar.

El director dijo: - Esto es lo que yo busco en mi gente. Quiero contratar a personas que pueda apreciar la ayuda de los demás… personas que conozcan el esfuerzo y la entrega para hacer las cosas, y fundamentalmente personas que no pongan el dinero como su única meta en la vida.

REFLEXIÓN:

Cuando un niño es sobreprotegido y habitualmente se le da todo lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. 

Entonces, la pregunta que te hago a ti lector… si somos este tipo de padres sobreprotectores, ¿realmente estamos demostrándole amor a nuestros hijos o los estamos destruyendo?

Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de computación, comprarle una gran pantalla de televisión, pero cuando estás lavando el piso o pintando una pared, por favor, que también él lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque lo quieres amar de manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que aprenda a apreciar el esfuerzo, que tenga la experiencia de la dificultad y la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas.


Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Buena suerte o mala suerte?


Don Liborio vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo  para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las trancas que hacían de corral.

Los vecinos que se percataron de este hecho, corrieron a ver a Don Liborio para avisarle y consolarlo:

-Se escapó tu caballo, ¿qué harás ahora para trabajar el campo sin él?  ¡Qué mala suerte has tenido!

El hombre los miró y les dijo:

-Mala suerte… buena suerte… ¿quién lo sabe?

A los pocos días el caballo volvió a su corral con una recua de caballos salvajes. Al ver esto los vecinos, fueron a ver a Don Liborio y le dijeron:

-Ya regresó y con una recua además  ¡qué buena suerte has tenido!

El hombre los miró y les dijo:

-Buena suerte… Mala suerte… ¿quién lo sabe?

Unos días más tarde el hijo montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo rompiéndose una pierna. Otra vez los vecinos  corrieron a ver a Don Liborio  para decirle:

-¡Qué mala suerte que se haya caído tu hijo del caballo  ahora no podrá ayudarte en labrar la tierra!

El hombre, otra vez los miró y les dijo:

-Mala suerte… buena suerte… ¿quién lo sabe?

Unos días después paso la leva llevándose a todos los jóvenes a la fuerza para la revolución  pero al hijo lo dejaron por estar impedido  Nuevamente los vecinos corrieron a ver a Don Liborio para decirle:

-Qué bueno que no se llevaron a tu hijo por tener la pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!

Otra vez el hombre los miró y les dijo:

-Buena suerte… Mala suerte… ¿quién lo sabe?

MORALEJA: Cuando juzgo todos los acontecimientos que suceden en mi vida, vivo en constante sufrimiento, porque las cosas no son como yo quiero que sean. En el momento en que acepto, que la vida es como es y no puede ser de otra manera, que por más que me enoje, que llore, que maldiga, las cosas no cambiarán solo porque lo digo yo, el sufrimiento desaparecerá de mi vida.

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master trainer en PNL & Coach Ontológico

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martes, 26 de febrero de 2013

El Poder de la Palabra


Narración (Autor anónimo)

Cierta vez, un guerrero volvía victorioso de una batalla, cuando en el camino se encontró con un sabio que estaba hablando a la gente y se sentó entre ellos. Luego de un rato de escuchar al sabio, el guerrero concluyó que era un charlatán y enojado irrumpió diciendo: “Lo único que haces es hablar y las palabras no sirven para nada. A las palabras se las lleva el viento”
El sabio lo miró atentamente un instante y con gran serenidad le contestó:
“Sólo un necio como tú, con la cabeza vacía por los golpes recibidos en batalla, puede decir una estupidez de ese tamaño”
El guerrero enfureció y de un salto, en un instante, estaba frente al sabio con su espada lista para matarlo… ¡¿Qué te has atrevido a decirme?!... repítelo y te cortaré la cabeza.
El sabio respondió:
“ohh, no te había reconocido, pero veo en tu habilidad, destreza y valentía a uno de los mejores guerreros de esta nación… te presento mis respetos”
El guerrero, satisfecho y ahora calmo, guardó su espada y volvió a su lugar.
Espero, le dijo el sabio con una sonrisa, que en el futuro tengas más respeto por las palabras, ya que con ellas te hice enfurecer y venir hasta aquí, luego te calmé y te hice volver a tu lugar.


REFLEXIÓN: Que importancia tiene el uso de la palabra... con ellas podemos construir una vida llena de esplendor y belleza, o en su defecto, los más terribles infiernos. Estamos configurados por nuestras palabras. Somos lo que pensamos y el mundo que nos rodea son el reflejo de nuestros pensamientos. El hombre cree que puede mantener en secreto sus ideas, mas se equivoca. Su vida y las circunstancias que lo acompañan lo revelan así mismo.

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master trainer en PNL & Coach Ontológico

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lunes, 31 de diciembre de 2012

La valentía de dudar



Había una madre que siempre cocinaba el peceto y le cortaba las puntas cuando lo cocinada, un día la hija mirándola le preguntó porque cortaba las puntas si es la parte mas rica, entonces la madre le respondió: - ¿Pero hija no sabes?, al peceto se le cortan las puntas para que salga mejor, mi madre lo hacia así, mi abuela también, viene de generaciones, se hace así.

La hija no conforme con la explicación decide ir a la fuente, llama a la abuela y le cuenta que la madre siempre le corta las puntas al peceto porque dice que se hace así ya que queda mas rico, a lo que la abuela largó una carcajada y le dijo: - Pero querida, cuando yo llegue de Italia, la única fuente que tenia era bastante chica con lo cual el peceto solo me entraba en la fuente si le cortaba las puntas, ¿no me digas que tu madre le corta las puntas al peceto?

REFLEXIÓN:
Me pareció oportuno citar este cuento que en definitiva nos invita a pensar como, a veces, hacemos las cosas porque creemos que esta bien, o porque siempre las hicimos así y nunca nos cuestionamos si podríamos hacerlas de otra forma.

Quizás quedaron obsoletas y podemos hacerlas diferentes, o quizás no, pero vale la pena cuestionarnos y tener conciencia de la forma que tenemos de hacer las cosas y los resultados que nos arrojan.

Entonces, ahora le pregunto a modo de reflexión: ¿Qué ha aprendido desde hace tiempo y lo sigue haciendo igual?, ¿habrá otra manera más eficaz?, ¿se suele cuestionar su forma de pensar y/o sus conductas?, ¿en qué creencias está sustentada su existencia?... 

Creo que si hay algo importante en la vida, es que debemos dejar de vivirla de memoria y en piloto automático. ¿no le parece?

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

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martes, 18 de diciembre de 2012

¿Quién soy? o ¿Quién estoy siendo?



Era muy pequeño, apenas tenía ocho años y había un interrogante que comenzó a revolotear en mi cabeza, ¿Quién soy?, que me generaba una gran inquietudes. Hasta que un cierto día decidí trasladársela a mi padre, que por aquel entonces era estudiante de medicina. Recuerdo que al hacerle esa pregunta, ¿Quién soy?, me miró fijamente a los ojos y sorprendido me dijo:

- ¡Bueno! ¡qué interesante inquietud!...

Entre tanto yo, ansioso, esperando que evacue mi duda, completó su exposición diciéndome que era un conjunto de átomos, células, moléculas... y no se cuantas cosas más... Indudablemente que explicarle a un niño, de tan solo ocho años, algo de ese modo, era lo mismo que pedirme que comprendiera la cuadratura del círculo. En tal sentido debo confesar que su respuesta no se apartó mucho de mi ignorancia. Hoy comprendo a la distancia, que muchas veces, la gente suele ponerle rótulos difíciles a las cosas, hechos y acontecimientos, para tapar su propia ignorancia.

Lo cierto es que los años transcurrieron y la inquietud seguía presente en mí, hasta que un día conversando con una sabía persona me dijo:

- Tu interrogante esta mal formulado, no puedes preguntarte quien eres, porque nosotros vivimos en un eterno presente. En todo caso deberías pregúntate ¿quién estas siendo?...

Aprender a vivir el presente, el aquí y el ahora, y preguntarse ¿Quién estoy siendo en este preciso momento?. Fue una verdadera bisagra en mi vida. Podría decir que se transformó en "un antes y un después", ya que me permitió comprender lo importante que es reconocerme de momento en momento.

¿¡Quién estoy siendo en este mismo momento!? escribiendo este artículo, ¿Me agrada?, ¿Qué siento?, ¿Me provoca placer o displacer?... Cuando estoy en casa... ¿¡Quién estoy siendo!?, Cuando estoy con mi pareja... ¿¡Quién estoy siendo!?...

La ontología del lenguaje nos lleva a comprender que las preguntas que nos formulamos a diario, son verdaderos filtros, que nos hacen interpretar y/o ver la vida de un modo y no de otro. Por lo tanto, la calidad de nuestras preguntas repercuten en la calidad de nuestras respuestas y determinan directamente el estilo y la calidad de nuestra vida.

Si las preguntas que nos hacemos en nuestros diálogos intrapersonales nos llevan a posicionarnos como víctimas y/o nos cargan de miedos, las respuestas no serán las mismas que si nos formulamos preguntas que nos llevan a posicionarnos como protagonistas.

Ahora yo te pregunto a ti… ¿Quién estas siendo?... ¿eres una persona plena?, ¿haces lo que te gusta?, ¿Sueles transitar por senderos propios?... Cuando estas con tu pareja... ¿¡Quién estas siendo!? recuerda que quien transita por senderos ajenos obtiene logros ajenos, y por lo tanto, no los puede disfrutar.

Entonces...

Si día a día te haces ésta pregunta y las respuestas que surgen son insatisfactorias, es tiempo de acción... porque al final del camino llegará el día en que te puedas responder aquella pregunta original… ¿Quién soy? y si a diario mientras te preguntabas, ¿Quién estoy siendo?, las respuestas no eran satisfactorias, te advierto que la respuesta final de tu propia existencia será muy dolorosa.

En tal sentido debes conquistar tu vida y con ella la misión que lleva encerrada en su vientre... ¿y sabes una cosa?... para ello no existe edad, momento ni lugar para comenzar. Asume tu responsabilidad y empieza a preguntarte adecuadamente. No dejes el curso de tu vida en el uso incorrecto de tu lenguaje.

La palabra tiene poder, somos animales lingüísticos, en tal sentido... somos lo que pensamos, estamos configurados por nuestro lenguaje, el mundo que nos rodea es el reflejo de nuestros pensamientos, con nuestros pensamientos edificamos nuestra vida. Por lo tanto, si nos interrogamos mal, la desdicha y el dolor nos perseguirá como arado al buey.


Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

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lunes, 3 de septiembre de 2012

"Las Ranitas en la Nata"


Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata.
Inmediatamente se dieron cuenta que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil, sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar . Una de ellas dijo en voz alta : " No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo porque prolongar este sufrimiento. No entiendo que sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril."
Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco. La otra rana más persistente, o quizá más tozuda se dijo : "No hay manera! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. Ni un solo segundo antes me llegará la hora". 
Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un solo centímetro, durante horas y horas. Y, de pronto, de tanto patalear, la nata se convirtió en mantequilla. Sorprendida, la rana dio un salto  y, patinando llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo volver a casa croando alegremente.

MORALEJA: En este cuento se puede distinguir las diferentes formas en que se hablaban para sí las dos ranitas, y como eso determinó el resultado final de una y otra... Y a propósito... ¿Cómo sueles comunicarte contigo frente a la adversidad?.

Prof. Norma Hilda Corrales
Diplomada en PNL & Coaching Ontológico

PNLCBA CONSULTORA