domingo, 12 de junio de 2016

Estructura lingüística de un fanático


A veces me pregunto si realmente tiene sentido sumergirse en conversaciones con personas fanatizadas en sus ideas.

Es común observarlas como desarrollan soliloquios o monólogos, sin permitir que sus interlocutores puedan expresarse, o en su defecto, escuchan para contestar, no para comprender. En consecuencia, pierden el principio fundamental de una buena comunicación, que es la escucha activa y el compartir ideas. Para ilustrar mejor a que hago referencia, me remitiré a un ejemplo de conversación entre dos conocidos:

Pedro - Hitler se comía un niño a la semana después de violarlo.
Julián - ¡Oye!, ¡¿Qué estas diciendo?!, ¡eso no es cierto!... ¡no se corresponde con los hechos!
Pedro - ¡Qué!... ¡¿eres un Nazi?!, ¡Exterminaron a millones de personas!, ¡yo no puedo estar de acuerdo contigo!
Julián - ¡No Pedro!, ¡no los defiendo!, solo digo que eso que acabas de afirmar no es cierto.
Pedro - ¡Aja!... ¡¿Qué no es cierto?!... ¡¿El exterminio Nazi?!... ¡Yo lo sabía!, ¡Eres un Nazi hijo de puta!

Moraleja: No tiene sentido discutir con fanáticos, porque sus argumentos no se sostienen en evidencias, sino en una profunda necesidad de creer.

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA

jueves, 2 de junio de 2016

No existe el fracaso, solo resultados


"No existe el fracaso, solo resultados" es una de las siete creencias de los triunfadores, en la cual deposita su atención la PNL.

Cuando tomamos decisiones, directa o indirectamente, nos estamos exponiendo a acertar o a equivocarnos, y ocurre que cuando las decisiones son acertadas normalmente obtenemos beneficios, en tanto que cuando nos equivocamos, con frecuencia obtenemos pérdidas.

Ahora bien...

Es muy importante comprender la diferencia entre el sendero del perfeccionismo y el de la excelencia, ya que el primero de ellos puede llevarnos a transitar por el camino de la enfermedad, en tanto que el segundo nos catapulta hacia el éxito.

El perfeccionista es de carácter obsesivo compulsivo, ya que no se permite cometer errores y cuando ello ocurre la intolerancia se hace presente en un abanico de infinitas formas y posibilidades. Por ejemplo a través de agravios, insultos, etc. que provocan un fuerte malestar, ya que no solo menoscaba al prójimo, sino también a uno mismo. Por su parte, la segunda opción, (el camino de la excelencia), permite el error, pero lo analiza con el firme propósito de comprender los factores que lo generaron. Dicho en otras palabras, entiende que el error es parte del proceso de aprendizaje.

Carl Gustav Jung decía que: "El conocimiento no solo descansa sobre la verdad, sino también sobre el error"  

Entonces, ante la equivocación, la mejor actitud que podemos tener es la de reconocer que nos equivocamos. Esto definitivamente implica un proceso de reflexión y honestidad, especialmente para con nosotros mismos, que lejos de colocarnos en una posición de debilidad, nos fortalece, pues para aceptarlo se requiere de un manejo singular de la inteligencia.

Lo curioso, en el comportamiento de muchos, es que frente al error se alejan sin enmendar los daños provocados. Es muy fácil observar en el comportamiento de numerosas personas, que su orgullo no le permite reconocer sus errores, y en consecuencia, prefieren retirarse o argumentar responsabilidades ajenas, antes que enmendar el daño provocado o pedir disculpas.

Asumir que nos equivocamos implica asumir nuestro propio liderazgo, y a esto precisamente muchos le huyen, porque ejercer nuestro liderazgo es ejercer nuestra libertad e implica responsabilidad. El gran inconveniente es que asumir nuestra libertad suele asustar. En relación a esto que estamos afirmando Sigmund Frued decía: "Muchas personas no desean realmente la libertad, porque la libertad implica responsabilidad y muchos se asustan de ella."

A continuación propongo algunas acciones para tomar ventaja de nuestros errores:

1.-Reconoce el error: Hay un principio fundamental que señala o dice, que no podemos administrar nada que no reconocemos. Entonces, reconocer nuestros errores indudablemente es el puntapié inicial para luego identificar la falla que lo originó, cuales fueron las consecuencias inmediatas y que nuevas alternativas de acción podemos llegar a elaborar.

2.-Reflexionar: Es importante identifica cuales fueron las condiciones que nos llevaron a tomar la decisión equivocada. Quizás nos apresuramos, nos movimos impulsivamente, etc. Aquí es interesante asumir la responsabilidad que nos toca, ya que generalmente se suele proyectar las culpas hacia fuera con argumentos "tranquilizadores" pero que nos quita protagonismo y nos sumerge en papel de víctimas. Por ejemplo, algunos de ellos son:  "Llegué tarde porque había un atascamiento en el tránsito", "Mi marido no se fija en mi", "Hoy no se vendió nada", "La situación del país no ayuda", etc. etc. etc.

3.-Comunícarlo: Este es un punto muy delicado, porque debemos saber seleccionar a quién se lo vamos a comunicar, ya que puede implicar el manejo de información confidencial. Pero el objetivo fundamental de este tercer paso es buscar ayuda para enmendar o corregir el error. En ese sentido, una mirada disociada nos puede abrir el panorama o permitir ver el inconveniente desde otra perspectiva.

4.-Analizar las alternativas de acción: Habiendo hecho un diagnóstico de lo sucedido, el error se transforma en parte de un proceso de aprendizaje, y en consecuencia, empezamos a acumular experiencia y a contar con nuevos elementos para las futuras tomas de decisiones.

5.-Planificar: Definir la forma en que se enmendarán las consecuencias del error es vital. Esto tiene un sentido de carácter ecológico, porque es sano para nosotros y para el entorno, pero para ello es necesario volver a ser responsables. Esto significa que a la futura acción le debemos poner fecha, lugar y reconocer con que nuevos recursos y objetivos abordaremos la situación.

6.-Ejecutar: Sencillamente significa realizar lo que se ha planeado.

7.-Evaluar: Una vez que hayamos ejecutado lo planificado, es condición fundamental tomarse el tiempo necesario para dar seguimiento y comparar los resultados obtenidos.

8.-Documentar: Es común en las actividades cotidianas que luego nos alejemos de cualquier documentación de nuestras experiencias. De hecho a la gran mayoría, esto ni siquiera se le pasa por la cabeza, más sin embargo, es importante comprender que forma parte de nuestros activos intelectuales. A nivel empresarial esta etapa es de muchísima utilidad. De hecho los expertos lo llaman gestión del conocimiento y tiene propósitos múltiples, pero en esencia se utiliza para la capacitación del personal, evitando así que errores del pasado se vuelvan a repetir en el futuro.

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA
info@pnlcbaconsultora.com

martes, 3 de mayo de 2016

Comunicación Eficaz


Reportaje en el programa Salud + Deporte emitido por Showsport el sábado 2 de abril de 2016

viernes, 15 de abril de 2016

Lo que te hace diferente ahora, te hará destacar más adelante.



Quizás hoy se burlen de ti por proceder de un modo diferente, por no responder a las expectativas ajenas o por no sumarte a un modo de pensar sentir y actuar generalizado... ¡es lógico! les estás cuestionando “sus certezas” y eso les provoca miedo. Lo distinto, lo diferente, lo no conocido, lo no explorado, siempre provoca miedo. En consecuencia intentarán “corregirte” de innumerable formas… se burlarán, algunos inclusive serán agresivos e intentarán hacerte sentir miedo, culpa o vergüenza, porque estos son los mecanismos para masificarte. Pero recuerda… lo que te hace diferente ahora, te hará destacar más adelante, deberías sentirte orgulloso de ser diferente, porque éstos son los verdaderos protagonistas. Sabías que precisamente los que cuestionan, indagan, dudan son quienes no se dejan masificar tan fácilmente y si lees un poco de historia observarás que quienes dudaron de lo establecido, fueron quienes abrieron nuevos senderos e influyeron notoriamente en la historia.


Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA

miércoles, 16 de marzo de 2016

La PNL y el Coaching al servicio de una comunicación eficaz



Las evidencias cada día son más contundentes y demuestran que ser una persona con un elevado Coeficiente Intelectual (CI) y obtener buenas calificaciones en el colegio o en la universidad no nos asegura el éxito en el ejercicio de nuestra profesión o en cualquier ámbito en el que nos expresemos. De hecho se puede demostrar que el éxito, está determinado en un altísimo porcentaje por factores muy diferentes al Coeficiente Intelectual (CI).

Innumerables son los casos de excelentes estudiantes que luego de culminar sus respectivas carreras, les ha resultado difícil encaminarse en el ejercicio de su profesión, y por el contrario, muchos otros que no poseen estudios avanzados o los han cursado con gran dificultad, abordaron la vida y sus circunstancias con resonantes triunfos.

¿Cómo puede ser que un niño pausado y que transitó por la escuela con muchos problemas, se halla transformado en el creador de la teoría de la relatividad, y obtener así un premio Nobel?, ¿Cómo pudo conseguir un antiguo actor de segunda nivel, convertirse en el presidente de la primera potencia mundial?, ¿Qué es lo que permite que algunas personas, profesionales, docente, etc, tengan más y mejores resultados que otros?, ¿Cuál es la diferencia que hace la diferencia?

Para dar respuesta a este y muchos otros interrogantes debemos enfocarnos en el modelo comunicativo que hemos aprendido a lo largo de la vida y que hoy utilizamos.

Definitivamente somos sujetos de necesidad. Según Abraham Maslow, estas pueden discriminarse en cinco escalas; Fisiológicas, Seguridad, Afiliación , Reconocimiento y Autorealización,  y de acuerdo al modelo de comunicación que utilizamos, que es la herramienta que nos permite interactuar con el entorno, será lo que nos permita satisfacer o no esas necesidades. 


La comprensión de los mecanismos que activan la comunicación, permite identificar comportamientos y actitudes que ayudan a desarrollar la excelencia en la vida personal, profesional, laboral y empresarial, lo que da lugar a una manera diferente de pensar, sentir y actuar, a superar hábitos negativos y a dinamizar nuestros recursos y potencialidades.

La comunicación es una necesidad tan básica y vital como la supervivencia. De hecho, el ser humano necesita, imprescindiblemente, establecer algún tipo de comunicación con el medio externo y consigo mismo para desenvolverse y satisfacer sus necesidades.

Lo que pensamos, lo que sentimos, las reflexiones y conversaciones que sostenemos con nosotros mismos, (comunicación intrapersonal), son muy importantes pero muchas veces insuficientes. Es necesario saber cómo transmitir lo que sentimos y pensamos a las personas que nos rodean. Estos y muchos otros factores son fundamentales, a tener en cuenta, a la hora de enfrentar desafíos para el desarrollo y crecimiento personal. De hecho son más importantes, que una inteligencia analítica o un pensamiento lógico en el momento de darle una delicada noticia a un paciente, enfrentar una entrevista laboral, vender un servicio o producto, cerrar una operación o tomar una decisión trascendente.

La vida y la sociedad hoy requiere, más que nunca, de un desenvolvimiento eficaz a la hora de relacionarnos.

¿Cómo piensan esas personas que se proponen objetivos y los logran?, ¿Cuáles son sus estrategias mentales?, ¿Cómo enfrentan los desafíos?, ¿Cuáles son las creencias que los rigen?, ¿Qué impacto tienen sus estructuras mentales en sus vidas?, ¿Qué interpretación hacen de las circunstancias que los rodean?... Estos y muchos otros interrogantes, han sido analizados y sistematizados. Y la buena noticia es que se pueden aprender con la PNL y el Coaching Ontológico.


Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA

miércoles, 2 de marzo de 2016

Si no te adaptas al cambio te extingues



Cannon decide realizar un experimento con el afán de estimular la creatividad tras el lente, mediante un proyecto que dio por llamar "THE LAB". Para ello reunieron en un escenario amplio y bien iluminado a seis fotógrafos elegidos al azar. El objetivo era que cada uno de ellos retratara a un hombre.

La premisa de los creadores del experimento fue: ¿Qué tanto influye la mirada del fotógrafo en lo que se fija a través del objetivo?

Los fotógrafos seleccionados fueron Chris Meredith, Jin Lim, Lyndal Irons, Kaet Disher-Quill, Trsitan Stefan Edouard y Franky Tsang y a todos ellos se les brindó absoluta libertad para el encuadre, luces, lente, perfil y sombras. Entre tanto el hombre a retratar era un sujeto de dos metros de estatura quien fue presentado como Michael.

Lo curioso del hecho es que a cada fotógrafo se le brindó una versión absolutamente diferente de su biografía. Al primero se lo presentaron como un ex presidiario, al segundo le dijeron que era un millonario, al tercero que era un hombre que había salvado la vida de otra persona, al cuarto se lo definieron como un pescador, al quinto como un alcohólico recuperado y al último como un vidente, capaz de leer el aura de las personas.

Al término de las respectivas sesiones, se colgaron en una cuerda las fotografías sobresalientes y allí se pudo verificar con sorpresa la respuesta a la pregunta original. Las seis perspectivas eran absolutamente contrastantes entre ellas. El mismo hombre fue retratado de seis diferentes maneras y en cada una de las fotografía el modelo reflejaba una suerte de predisposición a mostrar las características que el fotógrafo "deseaba ver", y que en última instancia esa mirada había sido condicionada por la biografía que le habían transmitido inicialmente.

Para Cannon el experimento reveló que toda fotografía nos muestra más sobre quién se encuentra detrás de la cámara que el propio objeto que esta por delante de ella.

Pero éste fenómeno nos permite ahondar un poco más en nuestras reflexiones...

El experimento señalado nos viene a demostrar que no vemos las cosas como son. Cada mirada, cada observación y cada idea que se elabora, lleva implícita una ponderación hacia el objeto observado por parte del observador y esta muy condicionado por su historia, en consecuencia, las experiencias posteriores con ese objeto en gran medida terminarán confirmando las creencias que el observador tiene instaladas en su sistema neurológico. Porque no importa como proceda o se manifieste el objeto, el observador ya tiene una expectativa sobre él y en función de ella elaborará sus "conclusiones", que generalmente, terminarán confirmando lo que ya piensa. Por eso decimos en PNL y Coaching que "No vemos las cosas como son, sino como somos", y a su vez, que las creencias son profecías autocumplidas. Esto significa que construimos "imagos" que terminan operando como verdaderos filtros o lentes, que nos llevan a proceder de un modo concreto y determinado con los objetos que nos rodean y en consecuencia las creencias instaladas en nuestro sistema neurológico se terminan corroborando. Lo curioso es que nosotros la tomamos como verdades absolutas, cuando en realidad son absolutamente subjetivas.

Ahora bien...

Hay creencias que pueden ser operativas y nos permiten crecer, aprender y desarrollarnos en la vida, pero también existen creencias que silenciosamente operan y nos ponen escollos o trabas.

Para revertir este fenómeno hay dos cosas que debemos tener muy presentes... la primera de ellas es tomar consciencia... Jung decía: "Hasta que no hagamos consciente el inconsciente, éste gobernará tu vida y tu te creerás que es el destino". En tanto que el segundo elemento es aprender a cuestionar nuestras certezas. 

Lo interesante del hecho es que generalmente no lo hacemos, en consecuencia nos estereotipamos e inmediatamente nos sumergimos por el sendero de la enfermedad, porque nos rigidizamos y no nos adaptamos al cambio. Queremos que todo siga igual y en consecuencia cuando las cosas cambian experimentamos sufrimiento, angustia y dolor. 

Si hay algo que tenemos que comprender es que nada es permanente... o en todo caso diríamos que:  "Lo único permanente es la impermanencia". Por lo tanto quien no se sabe adaptar al cambio se extingue en el llanto, la queja, la crítica y el dolor.

Charles Darwin dijo: "No sobreviviarán los más fuertes, sino los que mejor se adapten al cambio" 

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA

viernes, 29 de enero de 2016

La aceptación de uno mismo como principio de todo posible cambio


El paso inicial para la aceptación de uno mismo es darse cuenta de quién uno es. Proceso lento y dificultoso, en la medida que los conflictos no resueltos, miedos, culpas, baja autoestima, ego distorsionado, convertidos en deterioros del carácter y en adicciones diversas, nublan nuestra mirada interna.

La aceptación de uno mismo tal cual es, constituye uno de los pasos más importantes para el desarrollo personal y la armonía interna. No se puede estar en armonía si uno no acepta las características positivas y negativas de su integridad. Después del darse cuenta viene la aceptación y después el cambio.

La aceptación de uno mismo la podemos concebir como el envión para cambiar nuestro contexto interno de vida actual. La resistencia al cambio, por el contrario, se transforma en una barrera para nuestro desarrollo personal. 

Es bondadoso aceptar todo lo positivo que hay en nosotros; sin embargo, si deseamos cambiar creencias anquilosadas y prácticas negativas, debemos darnos cuenta de  nuestras flaquezas.

Hacer frente a nuestras carencias demanda la fortaleza indispensable para desafiar la mayor de nuestras debilidades: el miedo al cambio.

Si nos internamos en el surco de nuestro cambio sinceramente, si revisamos nuestras emociones sombrías y nuestras formas de proceder  y las cambiamos por empatía, por bondad, por amor, que es el motor que mueve la existencia humana, tendremos más posibilidades de conseguir ser lo que deseamos ser.

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA

jueves, 14 de enero de 2016

¿Qué es la Psicología Social?


Algunos me preguntan que diferencia hay entre la psicología individual y la psicología social. ¿Es lo mismo?, ¿abordan las mismas problemáticas?, ¿Hacen un enfoque similar de los temas?...

Pues bien...

Para poder comprender este tema es necesario mencionar y definir previamente dos ramas profesionales que hacen un enfoque del individuo desde distintas ópticas. Me estoy refiriendo a la Psicología y a la Sociología.

La primera de ellas, la Psicología, tiene como objeto de estudio al individuo en relación con sus problemas internos. Esto significa que aborda las problemáticas y todo lo que le sucede al sujeto a nivel individual; sus dificultades, inconvenientes, traumas, etc. Por otro lado tenemos a la Sociología, siendo esta una ciencia cuyo objeto de estudio es describir y analizar todo lo que acontece en las sociedades, regiones y en las comunidades. Como se organizan y que comportamientos se dan a nivel social.

Ahora bien... ¿Cómo se inserta? o ¿qué aborda la psicología social?...

Esta profesión también tiene como objeto de estudio al individuo, pero entiende que es un sujeto social, de manera que todos sus problemas internos devienen de su manera de víncularse, de su forma de comunicarse, de sus interrelaciones y en definitiva de todo lo que se genera entre los sujetos cuando se agrupan con un objetivo en común, (pareja, familia, trabajo, etc.).

Dicho con otras palabras, lo que hace la Psicología Social es estudiar ese nivel intermedio entre ambas especialidades, y enfoca su atención comprendiendo que las problemáticas devienen de las relaciones grupales.

José Bleger un gran profesional reconocido a nivel internacional, fue muy radical al respecto y solía decir que la psicología individual es una abstracción de la ciencia que debería ser eliminada, el sujeto es social, por lo tanto la psicología debería ser social.

Ahora bien... más allá de todo lo mencionado, entendemos que los conocimientos de la Psicología Clínica son necesarios para la Psicología Social, y en tal sentido, no podemos despreciarlos, pues lo que ocurre en el individuo es fundamental, pero como ya hemos enfatizado, el psicólogo social hace su enfoque en lo vincular y en la relación del sujeto con su entorno... la familia, la escuela, el trabajo, en fin... con lo social.

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA

sábado, 9 de enero de 2016

Personas Tóxicas.




Si hay algo que me llama profundamente la atención en referencia a este tema es que las personas "tóxicas" no se reconocen a sí mismas como tal, de hecho, sería muy duro para ellas hacerlo ya que implica darse cuenta y aceptar una serie de sentimientos y/o comportamientos realmente incómodos.

Las personas pueden comportarse de manera "tóxica" en un determinado momento, o bien, hacerlo de manera sistemática. Incluso lo que para algunos puede ser considerado un comportamiento "tóxico", para otros puede ser aceptable o normal. Esto último responde a ese viejo refrán que dice: "Lo semejante atrae a lo semejante". Esto significa que la gente "tóxica" suele relacionarse con gente similar, o en su defecto, busca intoxicar a otros para luego, habiendo logrado el objetivo, establecer vínculos duraderos con sus nuevas víctimas. Lo cierto es que este tipo de personas puede encontrarse en cualquier lugar. Puede ser tu jefe, algún amigo, pareja o incluso los podemos encontrar fácilmente en los contactos de las redes sociales.

Ahora bien...

El primer paso para evitar ser intoxicados es saber reconocer a estas personas. En ese sentido podemos decir que dentro de sus características encontraremos "cualidades" muy específicas. Algunas de ellas importantes de señalar es que hablan de temas negativos todo el tiempo, critican mucho, son muy hábiles para encontrar el "pero", no aceptan opiniones o sugerencias, suelen ser hirientes, agresivos, inflexibles y se exaltan fácilmente si se les contradice, porque menosprecian la opinión ajena y consideran que ellos tienen la razón siempre.

Indudablemente que este tipo de comportamientos, a la larga o a la corta, nos terminan afectando. Es por ello que si después de estar con alguien te sientes con poca energía, cansado, malhumorado por haber estado con ella, ignorado porque sólo habla de sí misma, o bien al dejarte sientes que te llevas como "regalo" un buen dolor de cabeza o estómago, quiere decir que estás frente a una persona tóxica.

Emmanuel Kant decía: "El exterior es la reflexión del interior". Estas personas no se dan cuenta pero en definitiva están reflejando lo que traen en su interior: mucha negatividad, resentimiento, frustración, baja autoestima, necesidad de ser reconocidos, aprobados y ser importantes, pero sus mecanismos de comunicación no son los adecuados para satisfacer sus necesidades y en consecuencia lo que consiguen es justamente lo opuesto con sus actitudes hirientes hacia los demás. Es por ello que la gente tiende a alejarse de ellos y ser cautelosos e incluso sentir miedo porque la relación se torna difícil.

También hay personas tóxicas que muestran pasividad y se hacen pasar por "mosquitas muertas", son los llorones, que necesitan de tu ayuda constantemente, los que piden y hasta exigen que "le sostengan la vela a perpetuidad". Un dato más sobre este estilo de toxicidad es que critican incansablemente a los demás y les encanta dar lastima. Estas personas definitivamente son desgastantes, porque te "chupan" la energía como auténticos vampiros. Te quitan el tiempo, la motivación y el entusiasmo que a ellos les falta. Podemos decir que están vacíos y buscan llenar ese hueco con tu amistad, relación o compañía, el inconveniente es que éste tipo de personas cansan, aburren, limitan las conversaciones y tienes que darles ánimo constantemente porque ellos la despilfarran con sus pensamientos derrotistas todo el tiempo.

Una vez que hemos detectado a este tipo de personas, sobreviene el segundo paso. Para ello, a continuación dejo algunas claves que muchos especialistas suelen señalar para afrontar este tipo de situaciones.

CLAVES PARA VIVIR MEJOR FRENTE A PERSONAS "TÓXICAS"

  • Las personas "tóxicas" influyen en la salud tanto física como psíquica del otro. Por eso es clave identificar los síntomas que una compañía nociva produce. Dolores de cabeza, insomnio, angustia, depresión, etc.
  • A esas personas se las controla quitándoles su poder, evitando o escapando de ellas o no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad. Si se debe convivir con ellas, en la familia o en el trabajo, hay que abstraerse mentalmente de su presencia y acciones.
  • Cuando surge un comentario o comportamiento "tóxico", simular que uno le presta atención cuando, en realidad, se esfuerza por desoírlo. También se puede cambiar de tema rápidamente. De todos modos es de destacar que al "tóxico" se lo neutraliza siempre con amabilidad y nunca entrando en su propio juego, utilizando palabras hirientes, de menosprecio, etc.
  • Focalizarse en las cosas positivas que uno tiene en la vida cuando se está cerca de una persona "tóxica". Es un ardid efectivo para superar los malos momentos.
  • Si no es posible evitarlos, porque usan el teléfono con asiduidad e insisten, adquiera un identificador de llamadas y reduzca al mínimo el contacto personal con ellos. El mismo comportamiento adopte para el caso de aquellos que utilizan las redes sociales, reduzca al mínimo el contacto con ellos. En última instancia, si ya la situación es insostenible bloquee toda posibilidad de acceso a su cuenta.
  • La actitud positiva es siempre una elección. Prepárese mentalmente para estar bien y contrarrestar así las actitudes "tóxicas".
  • Si una persona "tóxica" forma parte de su equipo de trabajo, establezca de antemano y claramente las reglas de convivencia. Si se trata de su jefe, hágale saber que usted y su equipo pierden eficiencia frente a comportamientos negativos. Y póngale ejemplos concretos. Es verdad que lleva tiempo y es una actitud delicada pero siempre, por poco que consiga, merecerá la pena.
  • Si el "tóxico" no es alertado sobre su toxicidad, la extenderá en el ambiente. No deje pasar por alto esas actitudes y convérselo inmediatamente con él. No lo haga primero con los demás.
  • Ejercite su propia autocrítica y revise con asiduidad qué tipo de actitudes y comportamientos tiene usted para con los demás. Usted también puede ser "tóxico" para otros. La regla es simple: no le haga a los demás lo que no desea que le hagan a usted.

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA

lunes, 7 de diciembre de 2015

La acción de un líder frente a las fracturas grupales y/o institucionales



Liderar un grupo es realmente todo un desafío, porque además de llevar adelante una tarea específica y concreta a la cual podemos definir como tarea explícita, es necesario llevar adelante otra tarea que no se expresa, más sin embargo, es tan necesaria como la primera. A esta segunda tarea se la denomina implícita.

Indudablemente que no hay grupo si no hay tarea, y en ese sentido, debemos distinguir a la tarea explícita como aquella que se manifiesta, por ejemplo una institución educativa tiene como tarea explícita educar, una empresa brindar sus servicios o vender sus productos, un partido político obtener los suficientes votos para gobernar, etc.

Pero es importante destacar que los integrantes de un grupo deben aprender a interactuar entre sí, reconocerse en sus formas, conductas, acciones, etc. ya que cada uno de ellos trae previamente un bagaje aprendido a lo largo de su historia. Es así como en la interacción grupal cada miembro aprende del otro y se van modificando mutuamente. Como resultado de ello, entonces, el grupo va adquiriendo su forma muy particular de ser.

Ahora bien…

En ciertas ocasiones, cuando se presentan dificultades, las organizaciones pueden atravesar, al igual que una persona, manifestaciones sintomáticas que un buen líder debe aprender a observar, de lo contrario, el grupo que lidera correrá el riesgo de disolverse.

En este sentido podemos distinguir ciertos síntomas o patologías institucionales que se elaboran o procesan en tres etapas:

La primera de ellas sería la que corresponde al nivel psicótico: Aquí los miembros, frente a la fractura que se les hace evidente y manifiesta, (por ejemplo cuando disminuyen las matriculas en una escuela, bajan las ventas o contrataciones en una empresa, se fugan los votos de un partido político, etc.), necesitan descargar sus ansiedades, es así que comienzan a proyectar hacia afuera las “culpas”. Estas en muchos casos suelen ir acompañadas con insultos, agravios, descalificaciones y todo tipo de improperios. No existe la autocrítica, ni el autoanálisis. Lo adecuado sería que el líder invite al grupo a trabajar sobre sí mismo, en lugar de utilizar como mecanismo defensivo el proyectar hacia afuera. Haciendo una autocrítica se puede sacar un aprendizaje de lo sucedido y "reinventarse". Asignándole al "problema" una nueva interpretación para que éste deje de ser un problema y se transforme en un desafío. Pero si eso no ocurre se salta a la segunda etapa.

En este nivel el grupo adquiere un carácter neurótico. La fractura se hace cada vez más evidente y se transforma en una fuente generadora de mayores ansiedades, que a su vez, se vuelve contra los mismos miembros de la organización. Aquí aparecen conductas defensivas y hay mucha tensión institucional.

En la etapa psicótica las agresividades eran direccionadas hacia afuera, en la segunda etapa se re-direccionan hacia los mismos miembros del grupo, y es así como empieza a aparecer la figura del "chivo expiatorio".

Finalmente, el dolor de las heridas autoinfligidas por el grupo, terminarán fracturando definitivamente a la organización. Este hecho dará lugar al comienzo de la tercera etapa, en donde los miembros deberán hacer un verdadero trabajo interno para elaborar el duelo.

En esta última etapa etapa el sentido de pertenencia que cada uno de ellos haya llegado a tener dentro del grupo y la resistencia al cambio, juegan un papel fundamental. Algunos podrán resignarse más rápido y adaptarse a una nueva etapa. Otros, entre tanto, se quedarán atrapados en el dolor que inclusive los podrá llevar a la experiencia sintomática individual.

En conclusión el líder debe saber detectar estas etapas y actuar con celeridad desde el principio, para que la organización que lleva adelante no se derrumbe.

Es de vital importancia entender que el grupo adquiere las formas y la personalidad del líder. De manera que si éste no hace una autocrítica de lo que ha ocurrido y no se abre a un aprendizaje terminará derrumbándose y el grupo lo seguirá. Por el contrario, si el líder se adapta, aprende y se reinventa, el grupo saldrá adelante con él.

Como bien decía Erick Hoffer: "En tiempos de cambio quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien preparados para un mundo que ya no existe".

Juan Carlos Lorenzo
Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

PNLCBA CONSULTORA